Cosas que no sabíamos del Twang

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Desde la página de Facebook de “LA ACADEMIA, Escuela de Cantantes” (Tudela), os dejamos este comentario sobre el TWANG. Nos parece fantástico ya que aclara muchos puntos sobre este curioso sonido en donde el control sobre el esfínter ariepiglótico es fundamental. En la música Country, el Gospel, el Cantro Tradicional, el Clásico, el R&B y como no, en el Rock’n Roll, saber controlarlo es clave.

“La traducción literal de twang es “campana”. Podemos especular sobre la razón de este término buscando la relación entre la función de llamada que cumplen las campanas, o en las similitudes entre el badajo y el cartílago epiglótico.

Sea como fuere, se dice que una voz tiene twang cuando posee la capacidad de hacerse oír por encima de todos los instrumentos de una orquesta, twang es sinónimo de proyeción y es lo mismo que el llamado formante del cantante.

Forma parte de algunas lenguas como el gallego o el italiano y podemos escucharlo en diversidad de voces y estilos musicales.

Acústicamente el twang está producido por la presencia de un formante de alta frecuencia, entorno a los 3000herzios, que logra hacer que la voz sea escuchada aún cuando la orquesta al completo esté sonando. Como ya comenté en una entrada anterior, ello se debe a la conjunción de dos factores: ningún instrumento produce ondas de esa frecuencia, y además el oído humano es especialmente sensible a ella.

Fisiológicamente dicha onda está producida por la implicación de uno de los resortes que se disparan en el proceso de deglución: la contracción del ligamento ariepiglótico que provoca no sólo el descenso del cartílago epiglótico sino también el endurecimiento de las paredes que lo comunican con los aritenoides. El resultado es que la onda sonora se encuentra con una cavidad adicional que al ser pequeña y muy tersa le produce una agitación del orden de las 3000 vibraciones por segundo. La “onda agitada” viaja a través de nuestro tracto de resonancia hasta llegar al exterior y producir en nuestros oyentes la sensación de brillo y potente volumen.

Por su parte el matiz metálico con un punto de estridencia que podemos apreciar en las voces es responsabilidad última del velo del paladar, que al no obstruir completamente la cavidad nasal, permite que las ondas también circulen por dicha cavidad y le den esa pincelada de la que hablamos. Por esto último se dice que este tipo de voces tienen “twang nasal”.”